Chintámani al servicio del Dharma
 

La palabra “Chintámani” proviene de la tradición budista y significa “la joya que cumple todos los deseos”. Una representación común de Chintámani es una joya brillante que protege cuidadosamente el Bodhisattva Avalokitesvara entre sus manos, manteniéndola a la altura de su corazón. El Bodhisattva Avalokitesvara es la encarnación misma de la compasión; Chintámani simboliza el Bodhicitta, la voluntad hacia la Iluminación para el beneficio de todos los seres. Hemos escogido este nombre para nuestro centro de retiros, porque deseamos ofrecer un espacio que contribuya a crear las condiciones para el surgimiento del Bodhicitta.
 

Chintámani puede ser también concebido como un Mandala, un espacio sagrado. Todos podemos entrar a un mandala, pero no sin ser transformados; un mandala es “un símbolo de la armonía e integración de los diferentes niveles o aspectos de nuestro ser”. Hacer un Mandala es “tomar cualquier faceta de la realidad y rodearla de belleza, es un arreglo armónico alrededor de un punto central”, siendo éste las Tres Joyas (El Buda: el ideal de la Iluminación; el Dharma: las enseñanzas del Buda; y La Sangha: la comunidad de personas que siguen el camino hacia la Iluminación).